martes, 1 de noviembre de 2016

XXXVIIII pedestre de Santiago

El domingo tuvimos que madrugar para correr una de las clásicas imprescindibles en el otoño gallego. Circuito conocido y con muchos sube-baja, recorriendo buena parte de la capital gallega y adentrándose en el campus universitario. El día amaneció totalmente despejado y aunque la carrera empezaba a las diez de la mañana durante la misma el calor apretaba en aquellas zonas en las que la sombra brillaba por su ausencia.
Era la primera carrera después del maratón y la verdad es que una vez acabado no había vuelto a rodar con regularidad de nuevo. Sabía que no iba a tener problemas en acabarla pero el ritmo era una incógnita. Tocaba salir suave y conforme a las sensaciones dejarme llevar. Me coloqué al final del pelotón y dispuesto a disfrutar del día y de la compañía. Es una prueba con gran afluencia de corredores por lo que si se quiere hacer una marca decente hay que colocarse delante. La salida fue muy lenta y no empezamos a correr hasta que pasé por debajo del arco de salida. Durante los cuatro primeros kilómetros fui sorteando corredores con los consiguientes acelerones y frenazos que tanto nos hacen sufrir en los inicios de cada prueba. A partir de ahí el ritmo ya era más uniforme aunque en algunas bajadas la marea de Runners me impedía progresar a la velocidad que pretendía. Poco a poco me iba acercando a la zona más complicada de la carrera una subida de unos dos kilómetros, la mítica cuesta de Vite. Se sufre y mucho pero justo al acabar quedan los dos kilómetros más rápidos que jamás he corrido.
Increíble la sensación de velocidad al entrar en la zona vieja de Santiago, parece que fuésemos todos Pro y es que la gente baja encendida y a unos ritmos muy próximos a una serie de 1000. Mucha gente animando que ayuda a dar el 110% en ese último tramo. Y por fin la llegada a la plaza del Obradoiro. Lugar inmejorable para acabar una carrera tan especial. Al final el tiempo era lo de menos, lo importante disfrutar de una gran carrera en compañía de los amigos. Objetivo cumplido

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