miércoles, 24 de mayo de 2017

VI MARATON ATLANTICA. 23 ABRIL 2017

Una de las carreras que han quedado como fijas en mi calendario anual y es que una maratón que se corre en casa es algo que no puedo pasar por alto. Este año no tenía pensado inscribirme porque mi objetivo era la IX Media Maratón Coruña 21 que se celebraba el 26 de febrero pero fue justo el desarrollo de esa carrera lo que me empujó a continuar la preparación con vistas a correr el maratón. La preparación para este maratón ha sido por lo tanto un poco "sui generis" ya que básicamente ha sido un entrenamiento para una media maratón y alargando las tiradas largas posteriores a la media maratón de febrero. No me había marcado ningún objetivo para esta carrera y solo perseguía disfrutar de la misma. La pretensión era intentar ir con el globo de 3 horas y media el mayor tiempo posible. Con ese objetivo me planté en la salida a las 8:30 de la mañana de un domingo acompañado de otros 700 corredores. Es un maratón que no consigue despegar y es una verdadera pena porque Galicia debería tener uno de referencia si o si. La carrera empezó de la manera planeada me coloqué en el grupo de referencia y la verdad es que el ritmo era cómodo y me veía con suficiente fuerza para ir con el grupo bastante tiempo. Eran tres vueltas a un circuito de 14 kilómetros totalmente plano y la primera fue un auténtico placer. Mas o menos a mitad de la segunda empezé a notar molestias en el estómago y aunque tenía planeado tomar un gel en el 19 decidí no hacerlo y esperar a ver como evolucionaban esas molestias. Sobre el 21 o 22 se convirtieron en retortijones que me impedían ir cómodo en el grupo y que me hicieron parar en un WC en el 24 aproximadamente. Retomé la carrera a unos 200 metros del globo pero el cuerpo no estaba para fiestas, seguían las molestias que me harían parar otras dos veces en los kilómetros 30 y 33. A las molestias físicas se une la sensación de soledad ya que desde que abandoné la compañía del grupo corrí en solitario el resto de la carrera. Pocos corredores implica que se corra la mayor parte de la prueba en soledad lo que incrementa la dureza de la misma. En el 35 aproximadamente decidí retirarme, me quité el dorsal y me salí del circuito dispuesto a animar a los corredores que permanecían en carrera. Así estuve unos diez minutos hasta que vi aparecer a un compañero y me dispuse a acompañarlo hasta la meta pero su ritmo era demasiado alto para mi en ese momento y rápidamente me paré de nuevo. Me volví a quitar el dorsal y en un par de minutos estuve dudando entre continuar o no. La cabeza no me dejaba abandonar y retomé la carrera de nuevo para acabarla de todas todas. Al final terminé mi sexta maratón con un tiempo de 4:03. La satisfacción de acabarla y prácticamente sin molestias compensa todo lo sufrido en carrera. Solo espero que algún día pueda cumplir mi objetivo de bajar de las 3:30.

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