Desde luego uno de los retos más importantes que todo corredor popular se plantea realizar a lo largo de su carrera es, sin duda alguna, el Maratón.
Ni que decir tiene que yo nunca me había planteado correr ninguno, lo mío era única y exclusivamente para mejorar fisicamente y dejar el tabaco de una vez por todas, pero por azares del destino se le ocurre a la ciudad donde resido organizar un maratón y uno empieza a darle vueltas a la cabeza y al final se acaba por aceptar el reto de preparar e intentar acabar los 42 kilómetros y 195 metros.
En el año 2012 corrí mi primer maratón y lo cierto es que disfruté de la experiencia, a pesar de algún que otro contratiempo motivado por mis problemas gástricos a la hora de asimilar los geles y eso que en las tiradas largas los había probado y jamás me habian sentado mal, pero la carrera es otra cosa y si algo tiene que salir mal va a ser ese día y no otro. Al final la experiencia mereció la pena y por eso repetí el año 2013, abandoné los geles y solo me avituallé en los lugares que puso a nuestra disposición la organización, como consecuencia no tuve molestias y la carrera fue mas placentera que la del año anterior.

Y por fin la del año actual, después de muchas dudas decido inscribirme aunque en mi mente la posibilidad de correr solo fuese remota ya que una lesión en el sóleo me había impedido comenzar con tiempo suficiente la preparación que una carrera como ésta necesita.
Además las últimas tiradas largas las había tenido que acortar por causas ajenas a mi voluntad pero que en ningún caso podía posponer y eso suponía en realidad que llegaba con un volumen de kilómetros muy por debajo del que yo precisaba para que pudiese afrontar la carrera con expectativas de éxito.
No obstante decidí correr y tomármelo con calma, llegaría hasta donde pudiese y punto. Lo importante es intentarlo, si además lo terminas eso ya es la leche.
Llega el gran día y, como siempre que las carreras son temprano, toca madrugar y desayunar convenientemente. Después de desayunar colocar la ropa, el dorsal, las zapatillas, la vaselina, el esparadrapo y todas aquellas cosas que voy a utilizar.
Como en todos los maratones los primeros 30 kilómetros sirven de calentamiento para los últimos 12 jajajaja. Al menos a mi me pasa eso y este no iba a ser una excepción. Pero la historia cambia a partir de este punto y sobre todo desde el 34.
Este año a partir del 31 aproximadamente fue un auténtico calvario pero cuando te faltan 11 lo único que piensas es en acabar de la mejor manera posible y entonces toca relajar el ritmo y comer en el último avituallamiento.
Al final no pude superar mi tiempo del año pasado y terminé en 3:38 minutos pero satisfecho por terminar una vez más una de las pruebas más duras que se pueden hacer en esto del Running.
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